
Casi sin darnos cuenta ha pasado un año: el 14 de diciembre pasado estábamos en el registro de Shanghai, haciendo realidad un sueño: ¡por fin éramos cuatro!
Es curiosa la percepción del tiempo desde entonces: aunque ha pasado volando, parece que nuestra hija haya estado aquí desde el principio de su vida; a veces se me hace extraño no haberla tenido conmigo desde que nació, no haber visto su primera sonrisa, no haber oído su primera palabra o no haber visto cuando le salió su primer diente; pero sobre todo no haber estado con ella cuando nos necesitó.
Ha sido un año en el que hemos aprendido mucho: palabras como “apego” o “adaptación” formaron parte de nuestro día a día; muchas alegrías, muchas satisfacciones, también miedo, cansancio, lucha… pero es una experiencia maravillosa y gratificante: ¡somos una familia!.